Pobrecita Iris, que mirada tan triste tienes, entre las rejas te has quedado mirandome con esos ojitos tan negros, con lo pequeñita que eres y lo dulce. Apenas tienes un añito y ya te han atado una cuerda al cuello, ¿no te mereces algo mejor?
Por favor estamos saturados, ya no nos cabe un alfiler, y estos pobres necesitan un hogar calentito, a la pobre Iris se le congela el agua del bebedero del frio que hace.
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